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Berizzo, octavo entrenador sudamericano en la historia del Sevilla

8 jun 2017
12h17
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El argentino Eduardo 'Toto' Berizzo, que entrenará al Sevilla las dos próximas campañas, es el octavo técnico sudamericano que accede al banquillo sevillista en los 127 años de historia del club, por el que ya pasaron cinco compatriotas suyos -el último Jorge Sampaoli-, un brasileño y un uruguayo.

Berizzo, nacido hace 47 años en Cruz Alta (Provincia de Córdoba), sustituye en la entidad sevillista a Sampaoli, que resolvió el año de contrato que aún tenía para hacerse cargo de la selección de Argentina, previo pago de los 1,5 millones de euros de su cláusula de rescisión.

El Toto, que dirigió los últimos tres años al Celta de Vigo, se ha convertido en la nueva apuesta del Sevilla por un preparador argentino y seguirá la senda que ya marcaron en el club hispalense otros técnicos de Sudamérica y que inició el mítico Helenio Herrera.

Nacido en Buenos Aires, hijo de emigrantes malagueños, El Mago inauguró en 1953 la que, con el paso del tiempo, pasó a ser la larga tradición de entrenadores sudamericanos en el club sevillista.

Esto lo corrobora un dato objetivo: de los dieciocho preparadores extranjeros que ha tenido el Sevilla en su historia -incluido ya Berizzo-, ocho han sido latinoamericanos, si bien, antes de la llegada el pasado verano de Sampaoli, transcurrieron diecinueve años en los que sólo hubo españoles.

Así, siguieron los pasos de 'H.H.' el brasileño Pedro Otto Bumbel y, más tarde y en dos etapas diferentes cada uno, el uruguayo Víctor Espárrago y los también argentinos Roque Olsen y Carlos Salvador Bilardo, además del argentino nacionalizado chileno Vicente Cantatore y, ya la pasada temporada, el santafesino Jorge Sampaoli.

La espita la abrió Helenio Herrera (1953-57), uno de los técnicos históricos del Sevilla. Durante cuatro campañas dejó su sello en Nervión, con su peculiar personalidad y sus métodos revolucionarios, y logró un subcampeonato de Copa (1955) y otro de Liga (1957).

'El Mago', sin embargo, tuvo una turbulenta salida. Fue declarado en rebeldía y suspendido por la FIFA, tras un amago fallido de entrenar en Portugal, por su intención de fichar por el Barcelona, lo que luego hizo, pero sólo después de pagar 5 millones de pesetas.

Le siguió siete años más tarde Otto Bumbel (1963-64), brasileño nacionalizado español que sólo estuvo una temporada con un discreto rendimiento, tras lo que se marchó al Atlético de Madrid.

En los años setenta llegó al Sevilla el hispanoargentino Roque Olsen, exdelantero del Real Madrid y un trotamundos de los banquillos que entrenó al club sevillista en dos etapas (1974-76 y 1988-89) y se afincó en la capital andaluza, donde falleció en 1992.

En la primera, su principal éxito fue devolver a los hispalenses a Primera en 1975, después de tres años en Segunda, y en la segunda, en 1989, para enderezar una campaña torcida tras las destituciones del vasco Xabier Azcargorta y del técnico de la casa Pepe Ortega.

Su sucesor fue Cantatore (1989-91), que en su primer año metió al equipo en la Copa de la UEFA antes de ceder el testigo al uruguayo Espárrago, exmundialista que jugó en el Sevilla en los años 70 y lo dirigió, sin mucho éxito, en la campaña 1991-1992 y al final de la 1995-96.

En esta última, el club recurrió a él una vez destituidos el luso Toni Oliveira y Juan Carlos Álvarez, y salvó al equipo del descenso.

El siguiente técnico sudamericano dejó una profunda huella en el Sevilla por su forma de ser y de vivir el fútbol: el exseleccionador argentino Carlos Salvador Bilardo (1992-93 y 1997), campeón del mundo con la Albiceleste en México 86 y subcampeón en Italia 90.

No triunfó pese a contar con dos ilustres compatriotas, uno poco conocido entonces, Diego Pablo Simeone, fichado al Pisa italiano, y el 'astro' argentino por excelencia, Diego Armando Maradona, que, al margen de sus polémicas extradeportivas, levantó pasiones entre el sevillismo.

Dejó al cuadro andaluz séptimo y fuera de la UEFA en 1993, aunque en la liga 1996-97, tras dimitir José Antonio Camacho, Bilardo fue llamado de urgencia por el Sevilla. Apenas estuvo un mes y, al comprobar que no podía cambiar la mala dinámica que había, arrojó la toalla y volvió a Argentina antes del descenso del equipo.

Diecinueve años después llegó otro argentino: Sampaoli. Su salida precipitada, el pasado 1 de junio, para cumplir su sueño de dirigir a su selección, en detrimento de su compromiso con el Sevilla, generó gran malestar pese a que el equipo acabó cuarto con 72 puntos -su segunda mejor marca histórica en Liga- y clasificado para la previa de la Champions. El reto de superarla ya es cosa de Berizzo.

EFE

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