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22 de noviembre de 2012 • 08:45 AM

El Málaga, sin tiempo para paladear su gesta europea

Los jugadores del Málaga celebrando el segundo gol en Rusia Foto: Reuters en español
Los jugadores del Málaga celebrando el segundo gol en Rusia
Foto: Reuters en español
  • Málaga
 

El fútbol no concede un respiro al Málaga. Apenas 24 horas después de empatar en San Petersburgo y ofrecer nuevamente una buena imagen ante el Zenit, el equipo blanquiazul debe ponerse el chip de la Liga. En dos días visita el Valencia La Rosaleda. Esta misma tarde se retoman los entrenamientos en el estadio de atletismo. Muy poco tiempo para paladear la gesta de los hombres de Manuel Pellegrini, que siguen haciendo historia en Champions. Las obligaciones domésticas no impiden, en cualquier caso, el disfrute a un malaguismo que asiste a una hazaña que jamás podía imaginar en agosto.

Logrado el pase en Atenas a finales de agosto, sorprendió Pellegrini diciendo que el objetivo era pasar a octavos. Sin rodeos. El Málaga no quería ser comparsa aun desconociendo en ese momento sus rivales. Se intuían algunas posibilidades, pero no que tuviera tan clara la meta. A falta de una jornada para que se dispute el gupo entero, el Málaga no sólo es carne de octavos sino que estará en el sorteo del 20 de diciembre como primero de grupo. A día de hoy, únicamente Barcelona, Manchester y Borussia pueden presumir de tal logro. Es más: es el único invicto junto con los de Dortmund. Da cuenta del calibre del papel que los blanquiazules están firmando en la máxima competición continental.

No obstante, al Málaga le toca sacudirse la gloria europea y ponerse el mono de trabajo liguero. Dos puntos en cuatro partidos obligan a los de Pellegrini a regresar a la senda del triunfo cuanto antes. La visita del Valencia puede ser un buen punto de partida. Pese al irregular comienzo del bloque de Pellegrino, es un rival directo por los puestos altos. Y viene con la moral por las nubes y un día más de descanso tras empatar con el Bayern de Múnich. Un nuevo test para un Málaga de Pellegrini que continúa haciendo soñar a su afición.

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