El Rey ha muerto. Viva el Rey.
Daniel Constantino Marino siempre será recordado como uno de los mejores pasadores de la historia. Sin importar que tenga campeonatos o no, su legado en los libros se traduce en números, no anillos.
Desde el pasado lunes, hay una marca menos con el nombre del legendario pasador de los Delfines. Drew Brees y su legión de receptores se las ingeniaron para arrebatarle la marca de yardas por aire en una temporada.
Y aunque aún no es un hecho que esa marca termine en poder de Brees (Tom Brady está a 190 yardas de Brees), lo logrado por el pasador de Nueva Orleáns es digno de admiración, especialmente considerando la terrible lesión en el codo que sufrió en el último juego de la campaña 2005.
En ese momento, la historia de tres equipos se transformó por completo. San Diego decidió no mantener a Brees, temiendo que su carrera había terminado y optando por abrirle paso a un joven Philip Rivers, quien se ha establecido como uno de los pasadores franquicia de la NFL.
Por otro lado, Brees entró a la agencia libre y fue cortejado abiertamente por los Delfines, que eligieron, en su lugar, firmar a Daunte Culpepper. Ya todos sabemos como terminó eso y como sigue teniendo consecuencias a la fecha.
Por último, los eternos perdedores de los Santos tomaron la apuesta y la franquicia no volvería a ser la misma. Con un pasador del calibre de Brees y la genial mente ofensiva de Sean Payton, los años de penurias en Nueva Orleáns quedaron en el olvido y un Super Bowl es la más contundente evidencia de lo anterior.
Brees, nuevamente, hizo algo que nunca logró Marino. Y aunque el marca es tanto producto de la capacidad de Brees como de la consecuencia de la evolución de la liga, no se puede demeritar la hazaña.
Hay quienes critican el hecho de que Brees se haya mantenido en el juego y que siguiera pasando para conseguir la marca con el juego definido. Yo no. Si tienes la oportunidad de aplastar a un rival divisional, tómala. Así de sencillo.
No queda más que felicitar a Brees por la hazaña y a todos ustedes por la llegada de un nuevo año.
Y sin más, vámonos con la última semana de campaña regular.
Dallas (8-7) en NY Gigantes (8-7): El primer juego de playoffs se lleva a cabo en el último partido de campaña regular desde la casa que Snoopy construyó. Por un lado, los Vaqueros cojean su camino hacia la meta, con un Romo a menos del 100%, un grupo de corredores más tocados que CD de The Beatles y un coach de cuestionables capacidades a la hora cero. Los Gigantes no tienen mucho de que burlarse. Su defensiva secundaria está porosa, su ataque terrestre es inexistente y pues Eli Manning no es precisamente Drew Brees. Un juego así, se define por dos factores. El coacheo y el quarterback. En el coacheo no hay discusión, Tom Couglin ya vino cuando Garrett apenas va y es una clara ventaja a favor de los G-Men. En el otro rubro, Romo no es de fiar; Manning tampoco, pero al menos ya sabe lo que es ganar en enero y más allá. Si bien es seguro decir que Romo ha tenido un mejor año que el menor de los Gump, perdón, Manning, ahora no cuenta con la ayuda en el ataque terrestre y la lesión en la mano es suficiente para encender focos rojos. Si la frontal de Gigantes pone la presión acostumbrada, Nueva York tendrá un equipo en playoffs. Esa es mi apuesta. Gigantes por 6.
NY Jets (8-7) en Miami (5-10): Si Rex Ryan me garantiza que el domingo es el primer día de 2012, no le creería. La debacle de los Jets cada día se acentúa más y en la Gran Manzana ya no encuentran hacia donde señalar las fallas. Rex, Mark Sanchez y Brian Schottenheimer son los tres blancos favoritos de las críticas y es casi un hecho que uno de ellos pagará con su puesto de cara a la próxima campaña. Ahí es casi unánime la decisión de que será Schotty el chivo expiatorio. Pese a todo el remolino de críticas, los Jets aún tienen salvación. Necesitan casi un milagro, pero lo primero que deben hacer es ganar su juego y que lo demás se resuelva por si solo (derrotas de Cinci, Tennessee y Oakland). Para lograr su papel deben evitar poner el juego en el brazo de Sanchez, eso no es buena idea, los 60 intentos de pase ante los Gigantes son prueba irrefutable de ello. Si logran correr un poquito para mantener a la defensa de Miami en jaque, Mark puede hacer lo que hace mejor, y no hablo de conquistar menores de edad, sino de jugadas en play action. Si los Jets evitan dispararse en el pie (o pierna, Plax), no deben encontrar ningún problema, pues la defensiva debe dar la cara ante el pedestre ataque de Miami. Aunque tal vez no sea suficiente, Jets por 8.
Kansas City (6-9) en Denver (8-7): A Philip Rivers, Michael Vick, Jay Cutler les va a dar diarrea si ven a Tim Tebow en playoffs y ellos se quedan en casa. Alisten el pepto muchachos, porque las probabilidades están del lado del “quarterback bendito”. Denver no juega bonito, pero su defensiva si. Y eso, y no Tebow, es lo que tiene a los Roncos en víspera de playoffs. Pero si los Broncos van a avanzar a postemporada, bien podrían agradecer a los Jefes por los favores recibidos, más específicamente el triunfo sobre San Diego en la semana 8 que comenzó con la debacle de los Bolts. Es bueno que los Jefes tengan a dos linebackers seleccionados al Pro Bowl, porque no tienen mucho más que presumir, su ofensiva es inconsistente, su línea es frágil y su lista de lesionados es más larga que carta a los Reyes Magos. Si Kyle Orton no sale de buenas, la defensa de Denver lo va a hacer pagar, especialmente por pedir su salida del equipo a media campaña y no querer salir en la nueva versión de “La Última Cena” al lado del quarterback que lo mandó a la banca. Troncos por 2.
Baltimore (11-4) en Cincinnati (9-6): Los Cuervos buscan ganar la división Norte por primera vez en la era de Joe Flacco. Para ello, deben vencer a unos Bengalíes de Cincinnati que le han ganado 3 de los últimos 5 duelos a los pajarracos. Eso es indicativo de que Marvin Lewis sabe como jugarle a los Ravens (sus dos derrotas han sido por un total de 14 puntos). Ahora, muchos de esos juegos fueron intrascendentes para Cincinnati, que ahora tiene porqué jugar: su pase a playoffs. La ecuación es sencilla para los Bongos, ganan y pasan, pierden y deben esperar resultados. Andy Dalton, A.J. Green y los jóvenes Bengalíes llegan a este juego con la irreverencia que da la juventud y esa tal vez sea la mejor forma de enfrentar un duelo de este calibre. La defensiva de Cincinnati ha volado por debajo del radar, pero es más que capaz y puede meter a unos Ravens en problemas, especialmente si Flacco no tiene el mejor de sus días, como se ha hecho notar en gira esta campaña. Por otro lado, una de las pocas flaquezas de Baltimore este año está en su secundaria y es donde Green puede hacer daño y establecerse como blanco fijo de Dalton en camino a playoffs. La sorpresa de la semana: Bongos por 5.
Y ahora, las breves:
Detroit (10-5) en Green Bay (14-1): Si se levantan a hacerse la botana, no verán a Aaron Rodgers. Y sin Rodgers en campo, Detroit evita a Santos o 49ers en primera ronda. Leones por 9.
San Francisco (12-3) en San Luis (2-13): San Francisco podría hacerse mucho daño, podría darle a Andrew Luck a un rival divisional. Niners por 11.
Chicago (7-8) en Minnesota (3-12): Juego realmente intrascendente. En duelo de hospitales, Chicago saca la cara y evita la marca perdedora. Osos por 2.
Buffalo (6-9) en Nueva Inglaterra (12-3): Tom Barby no ha entrenado en toda la semana. No lo necesita ante las vacas azules. Pats por 10.
Carolina (6-9) en Nueva Orleáns (12-3): Sean Payton ya anunció a sus titulares. No se si sea buena idea, pero le agradezco que nos dé un buen juego. Altísimas. Santos por 6.
Washington (5-10) en Filadelfia (7-8): El otro juego de la jornada donde no se juega nada. Bueno, tal vez la continuidad en la liga de Rex Grossman. Fily por 8.
Indianápolis (2-13) en Jacksonville (4-11): Vaya que quieren a Peyton en Indy, hasta son capaces de ganar para evitar que llegue Andrew Luck a los Potros. Colts por 4.
Tennessee (8-7) en Houston (10-5): Los Titanes tienen una oportunidad de playoffs y ellos harán su parte. Tennessee por 6.
Tampa Bay (4-11) en Atlanta (9-6): Raheem Morris debe estar haciendo maletas. Después de volar a Atlanta, no vuelve a Tampa. Halcones por 6.
Pittsburgh (11-4) en Cleveland (4-11): Los Browns necesitan a Bernie Kosar y a Jim Brown y sólo para tener una oportunidad. Seneca Wallace y Peyton Hillis no son suficientes. Steelers por 9.
San Diego (7-8) en Oakland (8-7): Norv Turner, a diferencia de Raheem Morris, ya tenía las maletas hechas. San Diego por 8.
Seattle (7-8) en Arizona (7-8): Seattle, a diferencia de hace un año, no tendrá marca perdedora, pero, irónicamente, tampoco tendrá playoffs. Halcones Marinos por 3.
La semana pasada: 12-4
En la temporada: 155-84
