¿Y ahora a quien lesionamos, coach? /Foto: AP
Esta semana estaba yo muy contentote, porque arrancaba mi otra pasión, las Grandes Ligas (el que quiera blog de MLB, diga: Yo…). Pero luego apareció en las noticias una nueva filtración en el caso de las recompensas de los Santos y mi felicidad se transformó en indignación, enojo y si, un poco de asombro.
El tema no es, para nada, algo nuevo. De hecho, el tema me pedía a gritos ser escrito desde hace varias semanas. . No había habido la oportunidad, pero no hay fecha que no se cumpla. Aquí estamos, con la carreta llena de estiércol, listos para dejarla caer sobre la humanidad de Gregg Williams.
Primero, he de aclarar que Williams era uno de mis coordinadores defensivos predilectos. En verdad me gustaba mucho su mentalidad agresiva, carga tras carga, sin importar la situación, down o yardaje, sabedor que la única manera de anular a los pasadores de élite era sacarlos de su zona de comfort.
Pero hace alrededor de un mes, perdí todo respeto por el señor. Sin importar si mandaba una carga de 11 hombres en contra de Joe Flacco o Tom Brady. El tipo ya no tiene lugar en mi lista de predilectos, y pasó a engrosar una larga fila de gente que no tiene lugar en el deporte.
Y es que la suspensión indefinida que le han impuesto por encabezar un sistema de recompensas por lesionar al rival no puede ser suficientemente larga. Con todo respeto y sin afán de exagerar, el tipo merece la cárcel.
¿Cómo es posible que un tipo que ha hecho una vida de football, recompense a sus jugadores por lesionar a sus colegas?
Y peor aún, ¿cómo es que sus jugadores le hacen caso? ¿No se dan cuenta que tal vez en algún momento, el destino los pudo llevar a un equipo que se midiera a otro dirigido por Williams?
Yo sé que no aceptaría una recompensa por irle a romper los dedos a algunos de mis colegas, sin importar cuanto se lo merecieran, o si eran de las manos o los pies (con eso de que escriben con las patas).
Yo sé que el sindicato de jugadores deberían dejar que Williams, y todo aquel que haya hecho un dólar con este sistema de recompensas, se pudrieran. Retirarles cualquier apoyo, pues es claro que para Williams la salud y el futuro de una persona no le interesa.
Las grabaciones recién dadas a conocer dejan ver a un Williams que no tiene ningún interés en preservar la seguridad de los jugadores en el campo. Al lado de él, James Harrison es una hermana de la caridad. Es indignante que le pida a sus jugadores que golpeen a Alex Smith en la barbilla. ¡Cómo si Alex Smith se pudiera dar el lujo de perder más neuronas!
Es aberrante que le pida a sus jugadores ir tras la rodilla de Michael Crabtree o que conmocionen, nuevamente, a Kyle Williams.
Gregg Williams no tiene un lugar en la NFL, vamos, ni siquiera es digno del futbol mexicano y eso ya es decir. Su lugar está en la WWE, la AAA o en el penal de Apodaca.