Futbol Americano

En Nueva Orleáns no tienen nada de Santos

5 abr

Posteado 20:57

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Esta semana estaba yo muy contentote, porque arrancaba mi otra pasión, las Grandes Ligas (el que quiera blog de MLB, diga: Yo…). Pero luego apareció en las noticias una nueva filtración en el caso de las recompensas de los Santos y mi felicidad se transformó en indignación, enojo y si, un poco de asombro.

El tema no es, para nada, algo nuevo. De hecho, el tema me pedía a gritos ser escrito desde hace varias semanas. . No había habido la oportunidad, pero no hay fecha que no se cumpla. Aquí estamos, con la carreta llena de estiércol, listos para dejarla caer sobre la humanidad de Gregg Williams.

Primero, he de aclarar que Williams era uno de mis coordinadores defensivos predilectos. En verdad me gustaba mucho su mentalidad agresiva, carga tras carga, sin importar la situación, down o yardaje, sabedor que la única manera de anular a los pasadores de élite era sacarlos de su zona de comfort.

Pero hace alrededor de un mes, perdí todo respeto por el señor. Sin importar si mandaba una carga de 11 hombres en contra de Joe Flacco o Tom Brady. El tipo ya no tiene lugar en mi lista de predilectos, y pasó a engrosar una larga fila de gente que no tiene lugar en el deporte.

Y es que la suspensión indefinida que le han impuesto por encabezar un sistema de recompensas por lesionar al rival no puede ser suficientemente larga. Con todo respeto y sin afán de exagerar, el tipo merece la cárcel.

¿Cómo es posible que un tipo que ha hecho una vida de football, recompense a sus jugadores por lesionar a sus colegas?

Y peor aún, ¿cómo es que sus jugadores le hacen caso? ¿No se dan cuenta que tal vez en algún momento, el destino los pudo llevar a un equipo que se midiera a otro dirigido por Williams?

Yo sé que no aceptaría una recompensa por irle a romper los dedos a algunos de mis colegas, sin importar cuanto se lo merecieran, o si eran de las manos o los pies (con eso de que escriben con las patas).

Yo sé que el sindicato de jugadores deberían dejar que Williams, y todo aquel que haya hecho un dólar con este sistema de recompensas, se pudrieran. Retirarles cualquier apoyo, pues es claro que para Williams la salud y el futuro de una persona no le interesa.

Las grabaciones recién dadas a conocer dejan ver a un Williams que no tiene ningún interés en preservar la seguridad de los jugadores en el campo. Al lado de él, James Harrison es una hermana de la caridad. Es indignante que le pida a sus jugadores que golpeen a Alex Smith en la barbilla. ¡Cómo si Alex Smith se pudiera dar el lujo de perder más neuronas!

Es aberrante que le pida a sus jugadores ir tras la rodilla de Michael Crabtree o que conmocionen, nuevamente, a Kyle Williams.

Gregg Williams no tiene un lugar en la NFL, vamos, ni siquiera es digno del futbol mexicano y eso ya es decir. Su lugar está en la WWE, la AAA o en el penal de Apodaca.

Los posibles escenarios para Peyton Manning

1 mar

Posteado 23:10

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La fecha se acerca en el que el destino de al menos una, y muy posiblemente dos franquicias, se altere de manera radical.

El calendario marca esa fecha como el 8 de marzo, pero en la NFL bien podría conocerse como el Día Manning. Es decir, el día en que Jim Irsay y el mismo Manning decidan si se queda en los Potros a cambio de 28 millones de dólares o comienza a buscar casa en otra ciudad.

No es una decisión sencilla, las opciones son muchas y hay demasiado en juego tanto para los Potros, como para Manning, como para el posible equipo que se haga de sus servicios.

Lo primero que hay que tomar en cuenta para una decisión de este tipo, no es el nivel de Manning, ya que ese es indiscutible, sino su salud, que a la fecha sigue siendo un enigma.

Si el más reciente reporte de que no fueron dos, sino tres cirugías y que requiere una cuarta, es correcto, es suficiente para encender los focos rojos y una señal inequívoca de que el próximo quarterback titular en Indy será Andrew Luck.

Pero si Manning demuestra que está saludable, es ahí donde se pone entretenida la cosa. (No más entretenida que un juego actual de la NFL, pero a falta de seis meses para el inicio de campaña, es lo único que podemos aspirar).

Aquí los distintos escenarios, sin un orden en particular.

Potros:
Supongamos que Manning está sano, que acepta un recorte y si no son 28 millones, pues una cifra con menor dinero garantizado y un chorro de incentivos al alcance. Esa es una de las opciones más reales. Manning se queda con Indy, le enseña el teje y maneje de la liga, y de la ofensiva, al joven Luck al mismo tiempo que facilita la reestructuración del plantel. Tal vez carezca de drama, pero luego de todo el circo que se ha montado alrededor de esta situación, lo último que se necesita es más drama. Pese a que es una opción viable, yo no pondría dinero, vamos, ni siquiera un refresco y unas papas a que esto es lo que suceda.

Miami:
Más que una opción, yo CREO que esto es más un sueño guajiro, pero ¿quién soy yo para quitarle la esperanza a una afición tan numerosa? Así que supongamos que esta es una opción viable, Manning tiene que trabajar con un nuevo coach, que viene a implementar una nueva ofensiva, por lo que no sólo es el QB quien debe aprender el nuevo libro de jugadas sino que todo el equipo debe entrar en sintonía y rápido. No me suena a mi como una situación ideal. Además, aún cuando el  nivel de los Delfines mejore, la división no es de lo más accesible en la NFL, además de tener que verle la cara a su némesis, Brady, dos veces al año. No tiene grandes armas para armar un juego vertical y me imagino que Manning, en el ocaso de su carrera, quiere una última oportunidad de jugar profundo en playoffs y los Fins no están listos para eso todavía.

Washington:
Los Skins tienen varias cosas que no tienen los demás equipos en la búsqueda de Peyton: Necesidad imperiosa de un quarterback, dinero en la nómina, un coach que sabe lo que es trabajar con un quarterback súper estrella, un sistema ofensivo establecido y un dueño completamente loco capaz de aventarle los millones de dólares en efectivo y, si así lo quiere Manning, en billetes de a un dólar. Pero volvemos a lo mismo, si lo que quiere Manning es ganar ahorita, Washington no es el destino indicado. Además, hay un factor ahí, que en lo personal me hace mucho ruido. Sabiendo del respeto que se tiene con su hermano, no estoy seguro de que Peyton estaría dispuesto a jugar en la misma división que Eli. Tal vez sea una tontería y no es nada que unos cuantos ceros de más en el cheque no cambien, pero creo que con los Skins no lo veremos.

NY Jets:
En el papel, esta es una opción que atraería a cualquiera. Pero Peyton Manning no es un cualquiera. A lo largo de su brillante trayectoria, Manning se ha caracterizado por su personalidad introvertida, su dinámica de sólo hablar lo necesario y de demostrar con hechos más que con palabras. Sí, han habido algunas ocasiones donde su espíritu competitivo le saca lo mejor de si, pero son las menos. Es por eso que yo, en lo personal, no veo a un tipo de las características de Manning jugando para un tipo como Rex Ryan. Además, ¿qué necesidad tiene Manning de llegar a enmendar un vestidor que está evidentemente roto? No creo que Manning tenga esa necesidad, y mucho menos de lidiar con su fantoche coach, su receptor diva o a una prensa que no lo dejará ni respirar, mucho menos ir al baño, salir a cenar o emitir comparación, tras comparación, tras comparación con el otro quarterback de la ciudad, quien tiene más campeonatos que él y con quien comparte los mismos genes.

Arizona:
Aquí está mi dinero. Aún cuando Arizona el año pasado cambió las perlas de la virgen por un tipo como Kevin Kolb, los Cardenales tienen mucho campo para deshacerse del pasador que evidentemente no dio los resultados deseados. Arizona, pese a que su récord indique lo contrario, cuenta con una sólida base de talento, especialmente en las posiciones explosivas. Tener la oportunidad de jugar con uno de los tres mejores receptores de la NFL no es precisamente algo negativo, ¿verdad? El coach, Ken Whisenhunt es reconocido como uno de los mejores a la hora de armar un sistema ofensivo, y ya todos vimos lo que un quarterback de calibre puede hacer con esta franquicia (mayores referencias con Warner, Kurt). La división es accesible, la ciudad es tranquila, las zonas residenciales son de primer nivel, el estadio es una obra de arte y Manning no tendría que salir del domo.

Claro que también podría optar por colgar el casco y las hombreras y explotar su carisma vendiendo productos en comerciales o como doble de Forrest Gump en caso de que se decida filmar la secuela.

Ustedes, ¿dónde ven a Peyton el año entrante?

Históricos a cambio de presupuesto

23 feb

Posteado 18:26

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Para todos nosotros, esta época en que los domingos son más aburridos que una jícama sin sal, sólo nos queda ver desde lejos lo que los gerentes generales de nuestro equipo favorito nos preparan de cara a la próxima temporada.

Los gerentes generales deben tener uno de los trabajos más difíciles del mundo, pues no sólo tienen que cuadrar números mejor que contador de político, sino que además lo deben hacer con la tarea de tener a todos contentos.

Sin embargo, al igual que todos los años, eso no será posible.

Por ejemplo, si usted es aficionado de Minnesota (cosa que sinceramente dudo), no estaría muy contento con ver partir a Steve Hutchinson (y seguro que a Adrian Peterson le complacerá todavía menos). Pero son cosas que tienen que hacerse. Su bono de casi 7 millones de dólares para alguien de su edad lo convierten prácticamente en un ex Vikingo.

El de Hutchinson es sólo un ejemplo. Un gran jugador que entregó mucho por una franquicia, ayudando a desarrollar y explotar a uno de los mejores corredores de la NFL. Pero existen muchos, muchos casos de jugadores que podrían emigrar.

El más famoso es el de Peyton Manning, quien tiene un contrato por 23 millones una vez que arranque el “año de la liga”, es decir, el 13 de marzo. Manning, por supuesto, también está en serio peligro de emigrar a terminar su carrera en otro equipo, siempre y cuando la salud se lo permita.

Además, ese es tema para otro blog.

Pero no sólo ellos están en serio, serio peligro de dejar a sus actuales equipos a causa de un contrato que hace algunos años parecía sumamente jugoso.

Otros jugadores que podrían estar buscando nueva casa debido a bonos o salarios son: Terrence Newman (Dallas), Antoine Winfield (Minnesota), Chris Cooley (Washington).

Y para todos aquellos aficionados de los Raiders, no hay que malacostumbrarlos, así que hay que seguirlos alimentando con malas noticias: Aaron Curry, Rolando McClain, Kamerion Wimbley y Tommy Kelly tienen jugosos contratos y de no reestructurar, más de uno habrá jugado su último down vestido de negro y plata.

Pero en este año en particular hay dos casos que tienen un peso histórico mucho mayor.

Dos receptores. Dos históricos. Dos campeones. Dos veteranos atrapados en un equipo rodeado de talento joven en la posición.

AP.

Esta podría ser la última imagen de Hines Ward con los Steelers. Foto: AP.

Hines Ward y Donald Driver. Dos receptores con carreras paralelas y que podrían tener, de la misma forma, un final similar. Al menos en lo que se refiere a su trayectoria con sus franquicias.

Ward tiene un año más de contrato por cuatro millones de dólares. Sin embargo, ante el surgimiento de Mike Wallace, Antonio Brown y Emmanuel Sanders, “Sonrisas” se encontró hacia el final de la campaña batallando para siquiera entrar al campo, ya no digamos recibir pases.

Hines es el líder histórico en la mayoría de las categorías en la posición para el equipo. Tiene un MVP de Super Bowl, dos anillos, cuatro Pro Bowls y próximamente un lugar en Canton. No será sencillo verlo partir. No sólo para los aficionados de Pittsburgh, sino para cualquiera con dos dedos de frente.

El caso de Driver es espeluznantemente similar. Un líder de la franquicia, no sólo en números, sino en el vestuario, un jugador respetado por todos en la NFL y que paulatinamente dejó de aparecer en el radar de los pases de Aaron Rodgers. Al igual que Ward, Driver tiene dos sortijas de Super Bowl, varios records con los Packers y un salario que le imposibilita el mantenerse en Green Bay.

Es bien fácil, como aficionado, pedirles que se retiren y no “ensucien” su legado como Emmit Smith, Joe Montana o Franco Harris. Es lógico que uno no quiera verlos con otro uniforme. Pero pedirle eso a un atleta, que toda la vida ha sido impulsado por la competencia, es perder el tiempo.

Analizando los galardones de la NFL

16 feb

Posteado 20:01

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Cortez Kennedy, un rayo de esperanza para Jevon Kearse y misceláneos /AP

Cortez Kennedy, un rayo de esperanza para Jevon Kearse y misceláneos /AP

Sí, sí, ya sé que este no es un tema reciente ni mucho menos. Pero luego de ver a los galardonados, peor aún, a los inducidos en el Salón de la Fama. No podía quedarme callado.

Han pasado dos semanas en las que pude descargar mi ira de alguna otra manera.

No funcionó.

Sigo enojado. O más bien, sigo preguntándome que le ponen al café en las reuniones del Comité del Salón de la Fama. Lo que sea que le pongan, yo quiero de eso.

La única explicación que encuentro es que los votantes no están en sus cabales, de lo contrario, no encuentro una explicación a estos premios. Y eso sí me haría enojar, y mucho.

Tampoco quiero que se me vea como un amargado (aunque lo sea). No fallaron en todos, pero, vamos, incluso Mark Sanchez completa un pase de vez en cuando.

Ahora, sí, vamos por partes.

Jugador Defensivo del Año: Terrell Suggs

Se pasaron de creativos. Estoy seguro que utilizaron el mismo sistema que un profesor que tenía en la prepa: Cerrar los ojos y apuntar a un nombre en la lista. Suggs no fue ni siquiera el mejor defensivo de su equipo (Ngata), mucho menos de la Conferencia, y juro por el osito de cierta panadería que no estuvo entre los cinco mejores defensivos de la NFL. Los votantes le deben una disculpa, con el bono correspondiente, a: Jason Pierre-Paul, Jared Allen, DeMarcus Ware, Justin Smith y Darrelle Revis.

Novato Defensivo del Año: Von Miller

Nada en contra de Von Miller. El tipo va a ser una estrella por muchos, muchos años. Tendrá un impacto muy grande en la NFL. El tipo sabe jugar. Pero que me caiga un trueno si Miller fue el mejor novato defensivo. Miller fue el mejor jugador en lo que fuera la defensiva 23 de la NFL (no, no es un error de dedo, la número veintitrés) y compiló 11.5 capturas. ¿Y qué hay de uno de los causantes de la transformación de San Francisco? Aldon Smith fue mucho más importante en la segunda mejor defensiva de la liga. Transformó a la unidad y los números lo respaldan con sus 14 capturas y un juego demoledor al interior de la línea. No hay justicia cuando se ponen a competir popularidad vs. eficiencia.

Retorno del Año: Matthew Stafford

Volvemos a lo mismo. ¿Ya ven que no era el único que no le daba crédito a los 49ers? Stafford tuvo un año memorable, hizo lo impensable al guiar a los Leones a playoffs. Pero esa chamba es mucho más sencilla cuando tienes a Megatron corriendo rutas. Alex Smith no tiene ese lujo. Alex Smith no era un paria de la NFL ni estaba jugando su última ficha en la liga. Con todo respeto, creo que ahora si le jugaron al Hermano Lelo… y perdieron.

MVP: Aaron Rodgers

No hay discusión aquí. Rodgers fue, por mucho, el Jugador Más Valioso para su equipo. Comandó a los Packers a un registro de 15-1 (aunque uno de esos triunfos vino cortesía de Matt Flynn y la defensa de los Leones). Rodgers tuvo un año mágico, aún con lo complicado que es poner una marca así como campeón defensor y con un blanco en la espalda.

Jugador Ofensivo del Año: Drew Brees

Aquí tampoco se necesitaba ser físico nuclear o jefe (ya ven que esos nunca se equivocan), para darse cuenta que un jugador que pulveriza el récord de yardas por pase en una campaña (5476 yardas) y que comanda a la mejor ofensiva en yardas de la NFL, merece el premio. Repito, si hasta Ted Williams ponchó a un bateador, que los del Comité no le atinen a uno.

Novato Ofensivo del Año: Cameron Newton

Bueno, hasta ahorita, los votantes tienen buen porcentaje de bateo. Pero la cosa se pone interesante más adelante. La verdad es que Newton cumplió con todo lo que se esperaba de él y un poco más. En una fuerte generación de novatos en los que A.J. Green, Julio Jones y Andy Dalton también merecían mucha consideración, fue Newton el que los llevó de calle. Y con justa razón se lleva el premio a casa.

Coach del Año: Jim Harbaugh

Bueno, bueno. En retrospectiva, creo que los votantes no están tan mal. Hasta un reloj descompuesto da la hora correcta dos veces al día.

Y ahora viene lo mejor.

Los votantes y miembros del Comité de Elección al Salón de la Fama, estarán bajo el influjo de enervantes, pero tontos, tontos, lo que se dice tontos, no son. Revelan el resultado de sus votaciones un día antes del Super Bowl, para que al otro día nadie se acuerde de sus barrabasadas. Pero yo tengo memoria de elefante y sí me acuerdo y me siento ofendido.

Todo el sistema de votación está mal. Desde que se dieron a conocer los 10 finalistas, algo olía raro. No concibo como es que Aeneas Williams haya pasado el corte a los 10 finales y Steve Atwater o Kart Mecklenburg no.

Aeneas Williams fue un buen esquinero, pero ni cerca de ser inmortalizable. El highlight de su carrera fue borrarle el casete a Steve Young por última vez en su brillante trayectoria. Nada más. En cambio Atwater era un animal, pegaba como pocos y hacía muchas, muchas jugadas en aquella secundaria de los Broncos de los 80.

No concibo como es que la gente puede pensar que Williams pertenece al mismo renglón que Rod Woodson o Deion Sanders. Es una grosería.

Ya en los finalistas, hubo madera que sí conectó la bola de forma solida. Curtis Martin, Dermontti Dawson y Willie Roaf son indiscutibles miembros del Salón de la Fama.

Pero. ¡¿Chris Doleman?! ¡¿Cortez Kennedy?! ¿En serio?

Doleman y Kennedy son el motivo principal de este blog. Es una aberración que estén en el Salón de la Fama. Tal vez en una generación floja, hubieran entrado. Pero dejar fuera a Charles Haley (único jugador con cinco sortijas de Super Bowl), a Chris Carter o Kevin Greene es una %&()=(@. He dicho.

Haley revolucionó la posición de ala defensiva. Fue FACTOR en al menos tres de los cinco equipos con los que salió campeón, pero –al igual que con Carter- el comité está evaluando su comportamiento extra cancha.

Si, Haley no era precisamente el mejor amigo de la prensa. Si, Haley tenía comportamientos erráticos, por decir lo menos (defecaba en los cascos). Pero es un hall of famer hecho y derecho. Mismo caso con Carter. Uno sabe cuando está viendo a un inmortal y las recepciones que hizo Carter son inmortales, sin importar si uso cocaína o no.

Doleman era muy, muy bueno, pero tenía jugando a su lado a John Randle. Tuvo una enorme campaña en 1989 (21 capturas), promedió 10 capturas al año durante su carrera. Fue dos veces All Pro. Pero nunca tuvo un impacto real en la liga. Sus equipos nunca ganaron nada y un gran año no te convierte en Hall of Famer. De lo contrario, Jevon Kearse podría aspirar a visitar Canton.

Y lo mismo se podía decir de Kennedy: 14 capturas en 1992 y 44 el resto de sus nueve años en la liga. No hay mucho que se pueda hacer para defender su caso. Kennedy nunca fue parte de una defensiva memorable o una pared en la posición de tacle defensivo. Lo unico que es ahora Cortez Kennedy, es un referente y una esperanza para jugadores como Warren Sapp (quien por cierto, lo merece más que el mismo Kennedy.

Ahora díganme que alguno de ellos merecía más estar en Canton en lugar de Haley, Carter o Greene.

Análisis del Super Bowl XLVI

9 feb

Posteado 17:22

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AP.

Pobre Brady, tendrá que consolarse con su esposa súper modelo en su mansión de California. Foto: AP.

Ustedes disculpen si no dejo de sonreir. Mucho tiene que ver con la marca de 8-3 a lo largo de los playoffs, pero más tiene que ver con la imagen que ilustra este (no tan) honorable blog.

Pero fuera de cualquier burla, mis respetos para lo que representa la NFL. El Super Bowl es, y por mucho, el espectáculo más grande del deporte. No sólo estadounidense, sino a nivel global. Ya sé que a pocos les importa el juego fuera de Norte América, pero ni una final de Copa del Mundo, ni unos Juegos Olímpicos generan en un lapso de cuatro horas la expectativa generada en ese rectángulo de 120 yardas de largo.

Y pensar que por poco nos perdemos este show por unos cuantos miles de millones de dólares.

En fin, el Super Bowl no decepcionó. Fue tan bueno como fue anunciado, si no es que un poco mejor. Fue un Super Bowl Gigante. Es más, fue un Super Bowl de ELIte.

A principios de la temporada, Eli Manning causó controversia, pero sobre todo risas, cuando declaró que a él se le debería nombrar en el mismo renglón que los Brady, los Brees y los Rodgers. Ahora muchos tenemos la boca llena, tratando de tragarnos lentamente cada una de esas burlas.

Y es que Manning tiene razón. Así, sin más ni más. El muchacho dice la verdad. Pertenece a esos niveles.

Dos anillos de campeonato, dos trofeos de MVP en el juego en el que se reparten todas las canicas, no mienten.

¿Qué llevó a los Gigantes a su segundo campeonato en cuatro años?

La respuesta está en un lugar en medio entre la ejecución y el deseo. Agregue una pizca de fortuna, mucho corazón y revuelva a fuego lento.

Ejecución:

Gigantes hizo las jugadas que los Patriotas no pudieron realizar. Mario Manningham hizo la recepción que Wes Welker no pudo. Eli Manning soportó la presión de los defensivos que a Brady le costó dos puntos. Y sin ponerle de más, en esas tres, cuatro jugadas, se define a un campeón y se rompe un corazón.

Deseo:

Ahmad Bradshaw corrió como pocas veces esta campaña, en verdad. Aunque los números no saltan de la hoja estadística, Bradshaw le dio a Gigantes justo lo que requerían de él. Y lo hizo prácticamente en un sólo pie. Si Rob Gronkowski hubiera replicado ese esfuerzo, pues tal vez no estaría escribiendo con una sonrisa.

Fortuna:

Poner tres veces el balón en el césped. TRES. Y no perder ninguno, es cuestión de mucha fortuna. La famosa suerte del campeón. La única vez que Patriotas recuperó uno de ellos, uno de los castigos más absurdos del deporte (12 hombres en el campo) les costó la posesión. Dos jugadas después, Manning para Cruz, seis puntos.

Corazón:

Primero fue Travis Beckum, quien se destrozó la rodilla a inicios del segundo cuarto. A inicios del último cuarto, Jake Ballard también se lastima la rodilla. Esos son dos alas cerradas menos en los minutos más apremiantes. Manning no dejó que eso fuera un factor. Trabajó sin dos hombres confiables, y aún cuando Belichick hizo un esfuerzo por sacar a Cruz y a Hakeem Nicks del plan de juego, Manning siguió conectando con lo que le daba la defensiva de los Gigantes.

Eli Manning escribió otro enorme capítulo en su legado, dio un grandísimo paso fuera de la sombra de Peyton y se inscribió en la elite de la NFL.

Brady, por otro lado, se acercó más a John Elway que a Joe Montana. Aunque, en verdad, estar cerca de Elway no tiene nada de malo.

perfil do autor

León Girón es egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y nuestro experto en NFL. Ha cubierto no sólo partidos de temporada regular sino varios Super Bowls.




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