
Cortez Kennedy, un rayo de esperanza para Jevon Kearse y misceláneos /AP
Sí, sí, ya sé que este no es un tema reciente ni mucho menos. Pero luego de ver a los galardonados, peor aún, a los inducidos en el Salón de la Fama. No podía quedarme callado.
Han pasado dos semanas en las que pude descargar mi ira de alguna otra manera.
No funcionó.
Sigo enojado. O más bien, sigo preguntándome que le ponen al café en las reuniones del Comité del Salón de la Fama. Lo que sea que le pongan, yo quiero de eso.
La única explicación que encuentro es que los votantes no están en sus cabales, de lo contrario, no encuentro una explicación a estos premios. Y eso sí me haría enojar, y mucho.
Tampoco quiero que se me vea como un amargado (aunque lo sea). No fallaron en todos, pero, vamos, incluso Mark Sanchez completa un pase de vez en cuando.
Ahora, sí, vamos por partes.
Jugador Defensivo del Año: Terrell Suggs
Se pasaron de creativos. Estoy seguro que utilizaron el mismo sistema que un profesor que tenía en la prepa: Cerrar los ojos y apuntar a un nombre en la lista. Suggs no fue ni siquiera el mejor defensivo de su equipo (Ngata), mucho menos de la Conferencia, y juro por el osito de cierta panadería que no estuvo entre los cinco mejores defensivos de la NFL. Los votantes le deben una disculpa, con el bono correspondiente, a: Jason Pierre-Paul, Jared Allen, DeMarcus Ware, Justin Smith y Darrelle Revis.
Novato Defensivo del Año: Von Miller
Nada en contra de Von Miller. El tipo va a ser una estrella por muchos, muchos años. Tendrá un impacto muy grande en la NFL. El tipo sabe jugar. Pero que me caiga un trueno si Miller fue el mejor novato defensivo. Miller fue el mejor jugador en lo que fuera la defensiva 23 de la NFL (no, no es un error de dedo, la número veintitrés) y compiló 11.5 capturas. ¿Y qué hay de uno de los causantes de la transformación de San Francisco? Aldon Smith fue mucho más importante en la segunda mejor defensiva de la liga. Transformó a la unidad y los números lo respaldan con sus 14 capturas y un juego demoledor al interior de la línea. No hay justicia cuando se ponen a competir popularidad vs. eficiencia.
Retorno del Año: Matthew Stafford
Volvemos a lo mismo. ¿Ya ven que no era el único que no le daba crédito a los 49ers? Stafford tuvo un año memorable, hizo lo impensable al guiar a los Leones a playoffs. Pero esa chamba es mucho más sencilla cuando tienes a Megatron corriendo rutas. Alex Smith no tiene ese lujo. Alex Smith no era un paria de la NFL ni estaba jugando su última ficha en la liga. Con todo respeto, creo que ahora si le jugaron al Hermano Lelo… y perdieron.
MVP: Aaron Rodgers
No hay discusión aquí. Rodgers fue, por mucho, el Jugador Más Valioso para su equipo. Comandó a los Packers a un registro de 15-1 (aunque uno de esos triunfos vino cortesía de Matt Flynn y la defensa de los Leones). Rodgers tuvo un año mágico, aún con lo complicado que es poner una marca así como campeón defensor y con un blanco en la espalda.
Jugador Ofensivo del Año: Drew Brees
Aquí tampoco se necesitaba ser físico nuclear o jefe (ya ven que esos nunca se equivocan), para darse cuenta que un jugador que pulveriza el récord de yardas por pase en una campaña (5476 yardas) y que comanda a la mejor ofensiva en yardas de la NFL, merece el premio. Repito, si hasta Ted Williams ponchó a un bateador, que los del Comité no le atinen a uno.
Novato Ofensivo del Año: Cameron Newton
Bueno, hasta ahorita, los votantes tienen buen porcentaje de bateo. Pero la cosa se pone interesante más adelante. La verdad es que Newton cumplió con todo lo que se esperaba de él y un poco más. En una fuerte generación de novatos en los que A.J. Green, Julio Jones y Andy Dalton también merecían mucha consideración, fue Newton el que los llevó de calle. Y con justa razón se lleva el premio a casa.
Coach del Año: Jim Harbaugh
Bueno, bueno. En retrospectiva, creo que los votantes no están tan mal. Hasta un reloj descompuesto da la hora correcta dos veces al día.
Y ahora viene lo mejor.
Los votantes y miembros del Comité de Elección al Salón de la Fama, estarán bajo el influjo de enervantes, pero tontos, tontos, lo que se dice tontos, no son. Revelan el resultado de sus votaciones un día antes del Super Bowl, para que al otro día nadie se acuerde de sus barrabasadas. Pero yo tengo memoria de elefante y sí me acuerdo y me siento ofendido.
Todo el sistema de votación está mal. Desde que se dieron a conocer los 10 finalistas, algo olía raro. No concibo como es que Aeneas Williams haya pasado el corte a los 10 finales y Steve Atwater o Kart Mecklenburg no.
Aeneas Williams fue un buen esquinero, pero ni cerca de ser inmortalizable. El highlight de su carrera fue borrarle el casete a Steve Young por última vez en su brillante trayectoria. Nada más. En cambio Atwater era un animal, pegaba como pocos y hacía muchas, muchas jugadas en aquella secundaria de los Broncos de los 80.
No concibo como es que la gente puede pensar que Williams pertenece al mismo renglón que Rod Woodson o Deion Sanders. Es una grosería.
Ya en los finalistas, hubo madera que sí conectó la bola de forma solida. Curtis Martin, Dermontti Dawson y Willie Roaf son indiscutibles miembros del Salón de la Fama.
Pero. ¡¿Chris Doleman?! ¡¿Cortez Kennedy?! ¿En serio?
Doleman y Kennedy son el motivo principal de este blog. Es una aberración que estén en el Salón de la Fama. Tal vez en una generación floja, hubieran entrado. Pero dejar fuera a Charles Haley (único jugador con cinco sortijas de Super Bowl), a Chris Carter o Kevin Greene es una %&()=(@. He dicho.
Haley revolucionó la posición de ala defensiva. Fue FACTOR en al menos tres de los cinco equipos con los que salió campeón, pero –al igual que con Carter- el comité está evaluando su comportamiento extra cancha.
Si, Haley no era precisamente el mejor amigo de la prensa. Si, Haley tenía comportamientos erráticos, por decir lo menos (defecaba en los cascos). Pero es un hall of famer hecho y derecho. Mismo caso con Carter. Uno sabe cuando está viendo a un inmortal y las recepciones que hizo Carter son inmortales, sin importar si uso cocaína o no.
Doleman era muy, muy bueno, pero tenía jugando a su lado a John Randle. Tuvo una enorme campaña en 1989 (21 capturas), promedió 10 capturas al año durante su carrera. Fue dos veces All Pro. Pero nunca tuvo un impacto real en la liga. Sus equipos nunca ganaron nada y un gran año no te convierte en Hall of Famer. De lo contrario, Jevon Kearse podría aspirar a visitar Canton.
Y lo mismo se podía decir de Kennedy: 14 capturas en 1992 y 44 el resto de sus nueve años en la liga. No hay mucho que se pueda hacer para defender su caso. Kennedy nunca fue parte de una defensiva memorable o una pared en la posición de tacle defensivo. Lo unico que es ahora Cortez Kennedy, es un referente y una esperanza para jugadores como Warren Sapp (quien por cierto, lo merece más que el mismo Kennedy.
Ahora díganme que alguno de ellos merecía más estar en Canton en lugar de Haley, Carter o Greene.