Fútbol Mexicano

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15 de noviembre de 2012 • 05:40 PM

EL ARTILLERO.- ¿Miguel Herrera borrará su estigma perdedor?

Herrera busca su primer título tras 22 torneos como entrenador.
Foto: Mexsport
 

Siempre será digno ponderar el trabajo de Miguel Herrera con el América, apenas en su segunda temporada con las “Águilas”. En la primera (Clausura 2012), el equipo capitalino pasó de ser lugar 16 en el Apertura 2011 a semifinalista, fase en la que nuevamente tiene medio pie, por no decir pie y medio, salvo un ‘milagro’ de Monarcas en el Estadio Azteca en la vuelta de Cuartos de Final, el próximo sábado.

El miércoles en Morelia, su escuadra mostró oficio de Liguilla, supo sufrir y contener, lo mismo que ofender y lastimar, sí en buena medida por la calidad y vena de su goleador, Christian Benítez, pero también por la habilidad del “Piojo” para saber parar a su equipo.

De hacer de Sambueza alguien protagonista  en la temporada (cuatro goles), de quitarle en grados la ‘tibieza’ al “Rolfi” Montenegro, de sentar al “Hobbit” Bermúdez, pese a conocerlo, de jugársela gran parte de la campaña con el portero suplente (Hugo González) y que éste lo hiciera bien, de que su artillero refrendará la corona de goleo, no es producto de la casualidad, sino de que se ve su mano.

Polémico y controversial, mas nunca indiferente, como su mismo equipo, Herrera es un tipo abierto que incluso se expresa bien, algo casi impropio en el grueso de la gente de futbol. Y ojo que a últimas fechas, quizá ha confundido lo que es ser frontal con hablar de más en cada conferencia, en varios medios de comunicación; sobre el rival (ni siquiera en turno), de revelar  alineaciones, etcétera. Al final, el periodista lo agradecía porque había mucha nota, pero Miguel se volvió de la noche a la mañana en un ‘todólogo’, aunado a que sus antecedentes y conducta en el banquillo lo condenan.

Para muestra, la Final que perdió en 2005 ante Toluca con el Monterrey, misma que atribuyó a la actuación del siempre polémico Marco Rodríguez. Antes, había perdido otro título con “Rayados” ante Pumas.

No soy detractor de “mi tío el Piojo”, como lo llama un buen amigo atlantista. Se le reconoce que ha hecho funcionar a equipos sin grandes nombres y con poca materia prima –no es el caso de este América-, aunque  creo que para trascender, hay que ser lo menos intachable posible; su último pecado se dio el torneo anterior al finalizar el juego contra Cruz Azul y ‘prender la mecha’, aunado a las contínuas expulsiones que sufría por reclamaciones. Así se hizo ‘cliente frecuente’ de las gradas, pese a que Ricardo Peláez, su ahora presidente le ‘leyó la cartilla’ a sabiendas de su pasado y precisó su necesidad de contar con él en la cancha,

Si cambia esas maneras ‘corrientes’, mismas que a veces replica su auxiliar, Santiago Baños, Herrera se acercará más a sacudirse el estigma perdedor del grueso de homólogos de la escuela ‘Lavolpista’ como él y puede lograr su primera corona como estratega.

Lo del “Piojo” tiene mucho mérito y sólo en él estará sacudirse la etiqueta que tiene de “ya merito”, pese a sus ‘pecados’ que  pocos recuerdan, tales como ‘prostituir’ su bandera de técnico “ofensivo” cuando con los Tecos se encerraron en Ciudad Universitaria (Clausura 2009), perdiendo una ventaja de 2-0 y quedándose en Cuartos de Final ante los Pumas. O bien,  yéndose poquito atrás para ver al timonel que descendió al Veracruz.

América y su afición necesitan de un éxito, aunque quizá lo necesite más su entrenador, que si bien no es malo, no dará el do de pecho para convertirse, a todas luces, en algo que sin duda ya es: bueno en lo suyo (dirección técnica), pero hasta ahora, intrascendente.

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