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12 de abril de 2013 • 03:32 AM • actualizado a las 02:30 PM

Necaxa, el "equipo de la década (de los 90)" en México

  • Gerardo Martínez Sanfeliz
 

Su himno marca que son "un equipo vencedor", algo que dejaron de manifiesto desde sus inicios y que ratificaron con mucha gloria en los 90, conquistando el mote del "equipo de la década".

Manuel Lapuente llevó al Necaxa a conquistar el bicampeonato de liga en los dos últimos torneos regulares largos (1994-95 y 1995-96), ante Cruz Azul y Celaya, respectivamente.
Foto: Mexsport

Es el Necaxa, cuyo grito de batalla de "Fuerza Rayos", obedece a su cuna electricista en el Distrito Federal. Fue el 23 de agosto de 1923 cuando el ingeniero William H. Fraser, gerente de Luz y Fuerza decide fusionar la escuadra local con la de "Tranvías". No obstante, la Federación no permitía que los equipos llevaran el nombre de empresas privadas.

Así, bajo dicha restricción, nació el Necaxa, en honor al río y presa del mismo nombre, la cual generaba la energía de la compañía. Los primeros compases fueron de éxito, pues el naciente club se erige como bicampeón de la Copa Eliminatoria (1925 y 1926), luego de derrotar al América y al España, respectivamente.

En 1930, la entidad contaba con uno de los estadios más bonitos de la Ciudad de México, el Parque Necaxa, lo cual daba solidez y cuadraba con su prominente historia, pues el 14 de septiembre de ese año, vencieron 5-4 a la Selección Mexicana.

Los 'rojiblancos' se convirtieron en el equipo más popular de México, bajo la dirección del austriaco Ernesto Pauler, quien obtuvo en los años 1934-35 una temporada inolvidable, conquistando los títulos de: Campeón de Campeones, Campeón del D.F, Campeón de Liga, Campeones Nacionales y Campeones Centroamericanos, este últimos en El Salvador, pues el cuadro 'electricista' fue disfrazardo de Selección Nacional y participó, ganando todos sus encuentros y conquistando la medalla de Oro, recibiendo primera vez en la historia del futbol mexicano, el sobrenombre de 'Campeonísimo'.

Entonces se asomaban las figuras y la primera de ellas fue el legendario Horacio Casarín, quien debutó el 9 de febrero de 1936 a los 17 años, en un partido contra España en el cual anotó un gol; su calidad técnica y olfato lo convirtieron en el primer gran ídolo necaxista y con él los 'Rayos' conquistaron los títulos de liga de 1936-37 y 1937-38.

Más tarde vino la leyenda de los 11 hermanos, pues sus jugadores se entendían en el  terreno de juego a la 'Poeta' Lozano, Hilario 'Moco' Lopéz, Julio 'Chino' Lores y Luis 'Pichojos' Pérez, éste último de gran carisma por su condición de extremo 'volador' por izquierda.

Sin embargo, el incendio del Parque Asturias en 1939 marcó un punto de inflexión claramente descendente en la historia de la oncena capitalina, que cuatro años más tarde (1943) desapareció, conservándose con muchos esfuerzos en la Liga Menor por siete años, hasta que en 1950 se da su esperado retorno.

Diez años después, los electricistas  ganaron el título de Copa en 1960 y al año siguiente, en el estadio Olímpico Universitario, derrotaron al Santos de Brasil con el Rey Pelé en las filas de la escuadra brasileña. En ese histórico juego, el 'Morocho' Dante Juárez anotó dos tantos y sirvió los otros dos para que Necaxa ganara y su actuación fuera recordada como el mejor partido de un equipo mexicano.

Otra tragedia ocurriría para su afición el 22 de octubre de 1971; el equipo se endeudó demasiado con sus jugadores y la directiva decide vender el club a unos empresarios ibéricos que inmediatamente cambian el nombre por el de 'Toros' del Atlético Español, equipo que también tuvo momentos luminosos al disputar la Final por el título en la temporada 1973-74, cayendo ante Cruz Azul.

A pesar de esto, la afición se sintió traicionada y le retiró el apoyo al cuadro 'rojiblanco', prefiriendo en su mayoría apoyar a otros clubes contemporáneos.

De este modo, en 1982, tras 11 años de ser Atlético Español, la directiva decide retomar la identidad del Necaxa y sus colores, por lo que el cuadro vuelve a Primera División; pese a esto, el arrastre con los seguidores decayó mucho y libraron dos descensos, en 1983 contra la Universidad de Guadalajara y dos años más tarde ante el Zacatepec.

Tras algunos años de lucha, en la campaña 1989-90, al mando del paraguayo Aníbal Ruiz, inició la transformación necaxista y máxime, con la llegada del ecuatoriano Alex Aguinaga, a la postre su más grande jugador de todos los tiempos.

Con Aguinaga y  otros valores extranjeros de renombre, tales como los chilenos Eduardo Vilchez e Ivo Basay, lo mismo que el argentino Sergio 'Ratón' Zárate, así como una buena base de mexicanos compuesta por el portero Nicolás Navarro, Ignacio Ambriz, Octavio Becerril, José María Higareda y el 'floreciente' Luis Hernández, sin olvidar a los cuñados Alberto García Aspe y Ricardo Peláez, el Necaxa consigue su primera corona liguera bajo el mando de Manuel Lapuente, merced de un 3-1 global en el estadio Azteca ante Cruz Azul

Este plantel se solidificó, se le incrustaron piezas como el alemán Uwe Wolf y mantenían la tónica de defenderse bien y atacar con un contragolpe voraz, muy el sello de su técnico, quien abrió los caminos para un bicampeonato, logrado ante el Celaya por el criterio de goles como visitante (1-1 global) en la campaña 1995-96.

El Necaxa estaba convertido en un cuadro poderoso, que incluso peleó por el tricampeonato con la invención de los torneos cortos en el Invierno 96’, en el que Santos Laguna le quitó dicha aspiración.

Después de protagonizar varios bemoles, la oncena necaxista logra su tercera y última corona de liga en el Invierno 98', con el recién desempacado Raúl Arias en su banquillo, luego de derrotar en la Final de Vuelta en el estadio Jalisco a las Chivas (2-0), gracias a los goles de Salvador Cabrera y el uruguayo Sergio Vázquez.

Fue la penúltima vez en pleno, pues si bien no faltó el 'desfile' de grandes jugadores, tanto mexicanos formados en sus Fuerzas Básicas como foráneos de buen nivel, medianamente rentables, un decoroso tercer lugar en el Mundial de Clubes de 2000, derrotando en penales el Real Madrid, fue la antesala del declive.

Bajo ese contexto, a caída en la Final del  Verano 2002 ante el América y la escasa convocatoria en el DF, le dieron un nuevo aire a la institución, que en 2003 'daba a luz' en Aguascalientes.

El proyecto parecía asombroso  y el innovador estadio Victoria era un aliciente para revivir etapas triunfales; sin embargo, esa sólo llegó al hacerse del Interliga 2007 y participar con escaso brillo en la Copa Libertadores, pues no han llegado cimientos firmes y dominan los altibajos, ya que el equipo descendió al término del Clausura 2009 y aunque recuperó su lugar en 2011 para volver a Primera, no eludió la 'quema' y volvió a caer a la Liga de Ascenso, donde hoy lucha para  retomar su protagonismo en la máxima competición, sitio que por historia le pertenece.

Terra