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09 de febrero de 2013 • 05:42 AM

La constelación PSG mira a Europa

 

La constelación que ha construido el París Saint-Germain a base de los petrodólares de sus propietarios cataríes busca consolidarse en Europa, para lo que necesita derrotar al Valencia en los octavos de final de la Liga de Campeones.

Invicto en 2013, el equipo de Carlo Ancelotti domina el campeonato doméstico, lo que le permite dar prioridad a la competición europea, tras la victoria del viernes ante el modesto Bastia (3-1), en el que pudo dar descanso a Ibrahomovic y Lavezzi, si bien ambos jugaron y marcaron cuando salieron en la segunda parte.

La mecánica se ha ido rodando y las estrellas parecen comenzar a ponerse al servicio del esquema que, si bien recibe críticas por su falta de vistosidad, está demostrando ser bastante eficaz.

El equipo se construye entorno a la figura de Zlatan Ibrahimovic, adquirido como la gran estrella y que, con veinte tantos en Liga, no ha decepcionado las expectativas.

El jugador sueco es, además, el cuarto jugador del continente que más veces ha tirado a la portería contraria, sólo superado por Cristiano Ronaldo, Luis Suárez y Leo Messi.

Entorno al delantero, Ancelotti ha construido un cinturón de calidad compuesto por los argentinos Javier Pastore y Ezequiel Lavezzi, el brasileño Lucas Moura y el francés Jéremy Ménez.

A ellos tiene previsto unirse en breve David Beckham, fichado este invierno más por su repercusión mediática que por su potencial aporte futbolístico, pero cuya presencia incrementa la competencia en el equipo.

El inglés, que entrena por su cuenta en Londres, tiene previsto unirse a sus compañeros en Valencia y, al día siguiente, efectuar el primer entrenamiento con el grupo, un momento mediático que París espera con ansia.

El PSG espera de Beckham su experiencia, más válida en encuentros internacionales como el que jugará el próximo martes frente al Valencia.

El exmadridista puede aportar la visión del veterano que falta en un equipo plagado de prometedoras estrellas, como Ménez, Pastore o Lucas. El brasileño, por el que el PSG pagó cuarenta millones de euros, es la única incorporación de talla futbolística del mercado invernal y su aporte al equipo va a ser paulatino.

Las expectativas puestas en el joven jugador, de 21 años, elevan el nivel de un equipo que va encontrando su tono.

El PSG se ha acostumbrado a las críticas sobre su juego, pero los resultados llenan el vacío dejado por un fútbol a menudo poco vistoso.

Ancelotti, criticado a finales del año pasado, cuando se llegó a especular incluso con su salida del club, parece consolidarse, apoyado en su experiencia internacional.

En ese contexto, París aguarda el toque particular del técnico italiano en una competición, la Liga de Campeones, que ha ganado en dos ocasiones (2003 y 2007) y el entrenador sabe que buena parte de su crédito pasa por hacer un buen papel en Europa.

Desde Catar se multiplican los mensajes de paciencia con el club, pero a cada tropezón la firmeza del discurso parece vacilar.

El PSG mira ahora a Europa con la intención de elevar un escalón más la constelación de un club construido a base de talonario para convertirlo en uno de los grandes del Viejo Continente.

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