
No podía acabar peor el año para el Athletic que mostrando su peor versión. La derrota, 0-2, ante el Zaragoza se dio en parte por culpa de los leones que no fueron capaces de encontrar el fondo de las mallas del equipo rival.
El encuentro comenzó con presión por parte de los dos equipos que se enfrentaban en San Mamés pero los porteros hacían bien su trabajo y los goles no entraban. Estaba muy abierto y podía pasar cualquier cosa. Hasta el momento en el que Mateu Lahoz pitó el penalti a favor de los visitantes. Aurtenetxe había metido demasiado el pie al delantero del conjunto maño y originó el que fuera el primer gol. El árbitro no estuvo muy acertado, mucho le costaba amonestar a los jugadores. Es por ello que recibió muchos pitidos que mostraban el descontento de sus decisiones.
El segundo llegaría diez minutos después tras un gran despeje de Iraizoz que acabó con una gran cantada del guardameta.
A partir de ahí el partido fue perdiendo fuelle, pese a que Bielsa cree que sus jugadores no bajaron la intensidad. No estuvieron acertados, algo que les está pesando toda esta temporada. Por mucho que lo intetaban el gol no llegaba.
El técnico argentino cambió a una estrategia más ofensiva con Llorente y Aduriz delante pero el balón no estaba decidido a entrar. Asía acababa el partido con un resultado negativo para el Athletic y un mal cierre de año.
La parte negativa del partido es lo vivido en la grada cuando finalizó el encuentro. Algunos de los aficionados del Zaragoza entraron en disputa con los del Athletic y comenzaron a llover objetos. Tuvo que ser la policía la que desalojara a los hinchas.

