
Cristiano Ronaldo retorna a Madrid con la crisis abierta por su descontento con el club. El delantero madridista exige un status del que no dispone, al menos fuera del campo, de un cariño que no siente en el Bernabéu y de un respaldo que añora en el vestuario. En realidad, lo que reclama Cristiano es, ni más ni menos, que convertirse en el Messi del Barcelona.

Sin embargo, analizando los estamentos futbolísticos uno a uno es fácil concluir que la situación del faraónico fichaje de Florentino, 95 millones de euros, dista mucho de parecerse a la del canterano azulgrana. A nivel presidencial, el luso advirtió hace unos meses que quería retirarse en el Madrid, sin recibir llamada del club al respecto hasta ahora. Además, no es el jugador mejor pagado ya que cobra lo mismo que Kaká. Messi, por su parte, al llegar Rosell recibió, sin pedirlo, una propuesta de contrato vitalicio que aún se formaliza. Por supuesto, Messi ya era entonces el mejor pagado.
En lo referente a su relación con el técnico, Mourinho aglutina todo el protagonismo y su política de protección a los portugueses va en detrimento de los españoles, algo que no beneficia a Cristiano. Mientras que Pep y Tito no han dudado en señalar a Messi como líder sacrificando a veces el confort del grupo para que Leo se sienta bien. En el vestuario madridista Casillas ha pasado de compañero a rival de Cristiano en el Balón de Oro, o así lo entiende el sector español, que señala a Íker como su favorito. En Can Barça Messi es señalado como el mejor incluso por Xavi e Iniesta, sus rivales en los galardones individuales.
A nivel de grada, el Bernabéu no tiene problemas en silbar a Ronaldo cuando las cosas no salen bien, mientras Messi recibe el aplauso incondicional del Camp Nou. Algo que se repite en los medios, donde el luso es mirado con recelo por parte de la prensa que recela de su ego, algo que no ocurre en la cohesionado prensa catalana respecto a Messi.
Lo que pide Cristiano trasciende a los despachos, aunque un aumento salarial puede mitigar su descontento. De momento se baraja la cifra de 16 millones de euros brutos como remedio paliativo.

