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La era de la extinción del número 10 | Fútbol y punto
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Fútbol y punto

La era de la extinción del número 10

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Andrés iniesta es uno de los mejores mediocampistas en la actualidad. Foto: AP

Andrés Iniesta levanta la Copa del Mundo. Foto AP

Yo crecí viendo a un hombre diferente a los demás parado en la mitad de la cancha haciendo que los atacantes corrieran por callejones imposibles que sólo él podía ver, para dejarlos de cara al portero y sólo tener que empujarla mansa al fondo de la red.

A finales de la década de los años 70, durante los años 80 y a principios de los 90 disfruté de un abultado número de genios de la pelota que la ’ponían chiquita’ debajo de la zuela. Cabeza arriba, visión de 180 grados, un guante en el botín, la finta precisa, la gambeta imposible de adivinar, pegada prodigiosa, túnel, sombrero y tacón.

Tenían una extraña capacidad de estar parados justo donde el balón viajaba, pero parecía que no corrían, habían nacido con GPS antes de que lo inventaran, tenían definido el compañero al que destinarían la pelota mucho antes de que la pelota llegara a sus pies.

Siempre tenían en la espalda el 10, bueno casi siempre, hubo un par que marcaron mis ojos de manera especial que llevaban un número diferente, pero tenían el 10 tatuado entre los pulmones. César Cueto, el ’poeta de la zurda’, siempre jugó con el 8 y Johan Cruyff, el genio holandés, jugaba con el 14.

Maradona en Barcelona, luego en Napoli, Platini en la Juve, Bochini en Independiente, Cueto en Atlético Nacional, Scifo en Bélgica, Gascoigne en Inglaterra, Zico en el Udinese, Romerito en Paraguay, Teófilo Cubillas y después Julio César Uribe en Perú, Francescoli en Uruguay, Magath en Alemania, Valderrama en Colombia, Etcheverry en Bolivia, Aguinaga en Ecuador, voy escribiendo acelerado, no puedo parar porque siguen llegando a mi mente pequeñas pinceladas de genialidad de los fenómenos que me hicieron amar el futbol.

Johan Cruyff revolucionó el futbol en la década de los 70. Foto: Reproducción Terra

Johan Cruyff enfrenta al seleccionado argentino. Foto Getty Images

Luego Laudrup, Hagi, Rivaldo, Riquelme, Rui Costa, Baggio, Ronaldinho, pero depronto alguien apagó la luz, llegaron los técnicos de la era moderna y mandaron el futbol a las cavernas, le dieron carta de despido a la imaginación y la fantasía. Instalaron la belleza del juego en el sótano de la casa y sentaron en el sofá del living a los que corrían mucho y destrozaban el balompie.

Un escritor que admiro lo describe de manera fabulosa en un aparte de mi texto favorito de futbol, el argentino Hernán Casciari lo resume de la siguiente manera en su escrito ‘Messi es un perro’:

“En los inicios del futbol los humanos también eran así. Iban detrás de la pelota y nada más: no existían las tarjetas de colores, ni la posición adelantada, ni la suspensión después de cinco amarillas, ni los goles de visitante valían doble. Antes se jugaba como Messi y Totín. Después el futbol se volvió muy raro.

Ahora mismo, en este tiempo, a todo el mundo parece interesarle más la burocracia del deporte, sus leyes. Después de un partido importante, se habla una semana entera de legislación.

¿Se hizo amonestar Juan exprofeso para saltarse el siguiente partido y jugar el clásico? ¿Fingió realmente Pedro la falta dentro del área? ¿Dejarán jugar a Pancho acogiéndose a la cláusula 208 que indica que Ernesto está jugando el Sub-17? ¿El técnico local mandó a regar demasiado el césped para que los visitantes patinen y se rompan el cráneo? ¿Desaparecieron los recogepelotas cuando el partido se puso dos a uno, y volvieron a aparecer cuando se puso dos a dos? ¿Apelará el club la doble amarilla de Paco en el Tribunal Deportivo?

¿Descontó correctamente el árbitro los minutos que perdió Ricardo por protestar la sanción que recibió Ignacio a causa de la pérdida de tiempo de Luis al hacer el lateral?"

Mataron al 10, mejor, intentaron matarlo, pero lo que no saben es que el 10 representa la esencia del futbol y si muere la esencia, muere todo.

El 10 no ha muerto, ha tenido que disfrazarse de otra cosa para pasar desapercibido ante la maquinaria mercantilista del futbol que obliga a que impere el resultado sobre la felicidad y lanza a los técnicos cobardes a despedazar el talento en pro de atletas disfrazados de futbolistas.

El 10 hoy muta, se pone el 6 en el seleccionado español y se viste con el 8 en el Barcelona. El 10 de hoy juega con el 21 en Italia y la Juventus, un pasito atrás de la bomba central para ser invisible.

El 10 de hoy generalmente se tira por una banda para que los atletas que posan de futbolistas y juegan en su equipo, se estrellen contra él y no tengan otra opción más que entregarle el balón.
Por más que se empecinen en acabar con la genialidad, el 10 nunca morirá, tendrá que reinventarse para sobrevivir y prevalecerá.

Por eso el campeón del mundo y el mejor club del planeta basan su juego en el talento y en un par de enanos que intercambian la posición de 10 durante todo el partido.

Alejandro Farffann Alejandro Farffann

Alejandro Farffann

Alejandro Farffann es periodista deportivo y catedrático universitario. Dentro de su labor profesional ha cubierto los más importantes eventos deportivos para diversos medios en Sudamérica y EE.UU.




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