inclusão de arquivo javascript

La importancia de llamarse DT | Fútbol y punto
La importancia de llamarse DT | Fútbol y punto

Fútbol y punto

La importancia de llamarse DT

0 Comentario

Guardiola y Vilanova en el banquillo del FC Barcelona. Getty Images

En numerosas ocasiones escuché aficionados y colegas decir que el Barcelona era tan bueno que podía jugar sin entrenador y el resultado iba a ser igual.

Algunos osados se atrevieron a decir públicamente que Guardiola y luego Vilanova, eran figuras decorativas, monigotes ornamentales que disfrutaban de prestigio gracias al talento de sus jugadores.

Siempre he sostenido en mi manera de entender el fútbol, que un equipo como el Barcelona necesita tanto o incluso más de una cabeza técnic,a que un club con jugadores promedio.

La razón es simple, es mucho más complicado manejar un vestuario de estrellas que uno de simples mortales. Un equipo de fútbol o de lo que sea, plagado de figuras, es la ecuación más compleja que un entrenador puede tener al frente.

Un equipo grande, plagado de divas, tiene la presión de ganar siempre, perder dos partidos es crisis, el ego y la vanidad de los grandes talentos colisiona al interior del grupo, la prensa, los aficionados, los rivales, el dinero, la fama, las mujeres, la publicidad, todo confluye sobre un grupo de atletas, que tienen que contar con un líder lo suficientemente duro para ser respetado y a la vez lo suficientemente dócil para ser amado por sus pupilos.

Hay entrenadores que están hechos del material requerido para manejar estrellas y clubes históricos, son un grupo reducido de hombres mitad padre y mitad sicólogo, mitad maniático y mitad iluso, un poco opresores y otro tanto dadivosos.

Phil Jackson, Pat Riley, Red Auerbach, Vince Lombardi, Bill Belichick, Joe Torre, Vicente del Bosque, Pep Guardiola, Franz Beckenbauer, Mario Zagallo, Arrigo Sacchi, Carlos Bianchi, son hombres que pertenecen a una raza una raza diferente, sujetos con la ascendecia suficiente para mandar a callar a Michael Jordan, sentar a ´Magic´ Johnson, regañar a Romario, Ronaldo o Ronaldinho, despedir a Eto´o e Ibrahimovic y terminar saliéndose con la suya y cambiando la historia de un deporte.

No existe un equipo en el mundo, por más estrellas que tenga, que pueda lograr títulos de resonancia mundial sin un entrenador icónico, es imposible.

La última muestra palpable de esta irrefutable realidad es el Barça, no se puede manejar un equipo a 8 mil kilómetros de distancia, el alimento diario de un equipo es el entrenamiento, es allí donde el técnico trabajan los detalles que marcan la diferencia entre el triunfo y la derrota.

En la práctica diaria el técnico detecta el estado de ánimo de los jugadores, las fallas tácticas del momento, el jugador que está enfermo, el que pasa por un momento difícil con su pareja, el que anda afectado por los comentarios de la prensa, el que no está a gusto con algún dirigente.

Cada detalle económico, familiar, de salud, deportivo que no esté en armonía puede tirar a la basura una semana de trabajo, puede hacer lucir mal incluso al mejor equipo de la historia.

El Barcelona pide a gritos a Tito Vilanova al lado del equipo, basta sólo con analizar un detalle fundamental, en el partido frente al AC Milan en San Siro y en los dos clásicos que perdieron, hubo goles que nacieron de pelotas paradas.

Curiosamente la táctica fija es el punto que más trabaja un entrenador en la semana.

Alejandro Farffann Alejandro Farffann

Alejandro Farffann

Alejandro Farffann es periodista deportivo y catedrático universitario. Dentro de su labor profesional ha cubierto los más importantes eventos deportivos para diversos medios en Sudamérica y EE.UU.




comparte y suscríbete al blog



Sorry, your browser does not handle frames!<a href="http://www.terra.com.br/"> terra </a>

 
 
Leia também X Mal fútbol, mentiras, la Concacaf y el ‘Tri’