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La columna más triste de mi carrera | Fútbol y punto
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Fútbol y punto

La columna más triste de mi carrera

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Miguel Calero defendiendo el pórtico del Atlético Nacional en 1999. Foto Wikimedia Commons

Empecé mi carrera profesional a los 18 años, cargando cables en una emisora radial deportiva en mi natal Medellín, como no pude ser futbolista y tenía talento para la oratoria y la redacción, me dediqué a la universidad, estudié comunicación con el firme propósito de ser periodista deportivo. Lo único que me interesaba era seguir metido en una cancha de fútbol, oliendo el linimento de los vestuarios, caminando paso a paso hasta llegar a donde hoy estoy.

Tengo 39 años, ya cumplí dos décadas de ejercicio y nunca había sentido la tristeza que hoy tengo escribiendo esta columna.

Sólo dos tragedias futbolísticas me han hecho llorar el alma, la muerte de Andrés Escobar después del Mundial 1994 y la de Miguel Calero hoy.

Cuando asesinaron a Andrés yo apenas respondía teléfonos en una emisora y preparaba la parte técnica en los vestuarios, no tenía la posibilidad de escribir o exteriorizar a través del micrófono de lo que sentía. Pero hoy puedo expresar el dolor que me embarga y pidiendo licencia a mis lectores, la objetividad y la frialdad que a veces requiere el ejercicio pasa a segundo plano.

Me duele el corazón porque el hombre que murió hoy, alguna vez compartió conmigo en el vestuario y en el campo de entrenamiento del Atlético Nacional, cuando yo me paraba al lado del reportero a sostener el cable del micrófono, mientras lo entrevistaban.

Miguel Calero siempre tuvo una sonrisa, un buen gesto, la disposición absoluta, el diálogo afable con el periodista y su ayudante, con sus compañeros, con el utilero, con la señora encargada de hacer el aseo en las oficinas del Atlético Nacional.

Poco le importaba ser el protagonista de la transacción más costosa de la historia del fútbol colombiano en aquel distante 1998, al pasar del Deportivo Cali al Nacional por una cifra 'imposible' de pagar por un arquero.

Calero era por encima de todo un buen tipo, de esos que tanta falta hacen en el mundo.

Cuando llegó al Atlético Nacional en el 98 yo cargaba cables, cuando se marchó, yo ya era reportero, y pude entrevistarlo.

Fue un momento sublime para mí, poder entrevistar al arquero del Atlético Nacional, al campeón de Colombia, a la figura de la selección nacional de mayores de mi país, a la estrella que se marchaba a México, y encontrar a un hombre que entendía perfectamente que ese muchacho que había visto durante meses en las prácticas cargando cables, había recibido la oportunidad de su vida, para atenderlo con el mismo respeto y atención que lo hubiera hecho con un periodista de la BBC o CNN.

Sin aspavientos, humilde, tranquilo, sonriente. Son pequeños detalles que nunca se olvidan, y estoy seguro que como aquel detalle que tuvo conmigo, hay cientos de personas que pueden recitar ese tipo de actuaciones de calidad humana de Miguel Calero.

Cuando sucede un hecho de esta índole, mi responsabilidad como Director de Deportes es sentarme con mi equipo de editores y abarcar cada ángulo posible en la vida y carrera de la figura que en este caso ha muerto, para entregar al usuario la mejor experiencia posible.

Uno de los ítems que no puede faltar está dedicado a los escándalos y exabruptos del deportista, Miguel Calero no clasificó en esa categoría, lo único que protagonizó fueron triunfos y sonrisas, obras caritativas y muestras de cariño.

Los buenos siempre se van más rápido, no me cabe duda que los tiempos de Dios son perfectos y algunos hombres alcanzan a marcar diferencia y tocar el alma de muchos en poco tiempo.

Cumplen la misión encomendada por el creador sin llegar a la vejez y se marchan a engrosar el ejército de ángeles que el cielo necesita para cuidar a los que nos quedamos en la tierra.

Además Miguel Calero llega con ventaja a jugar en el cielo, en la tierra ya era un cóndor, tenía alas imaginarias que lo hacían volar de palo a palo y sacar balones imposibles. En el equipo de Dios será capitán y cancerbero.

Gracias Calero por aquella entrevista que me ayudó a tener confianza en mi capacidad y talento, gracias por ser un hombre ejemplar.

Alejandro Farffann Alejandro Farffann

Alejandro Farffann

Alejandro Farffann es periodista deportivo y catedrático universitario. Dentro de su labor profesional ha cubierto los más importantes eventos deportivos para diversos medios en Sudamérica y EE.UU.




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