Fútbol y punto
Antes de los galácticos y el Dream Team hubo un Cosmos extrasensorial
Érase una vez un Cruyff, que armó un cuadro de ensoñación en la ciudad condal y le puso por nombre campeón. Romario, Stotichkov, Koeman, Laudrup y Guardiola comandaban una aplanadora blaugrana que se paseaba por los campos europeos destrozando rivales con un juego acompasado y despiadado.
Años más tarde un tal Don Florentino, quiso vengar la afrenta de su rival eterno y consultó con Carl Sagan, Stephen Hawking y Albert Einstein. Ellos le dieron una receta galáctica infalible.
Un poquito de Figo, una pizca de Beckham, dos cucharadas de Roberto Carlos, Ronaldo al gusto, salsa de Raúl y el toque secreto de Zidane. El resultado no pudo ser mejor, el decano del fútbol mundial volvió por lo que le pertenecía y se instaló con suficiencia en el pedestal del fútbol mundial.
Pero la era moderna de los mega-equipos, esos que elevaron a los futbolistas a la calidad de ‘iconos culturales, esos que hoy son comandados de nuevo por un Barcelona que superó equipos de ensueño y de otra galaxia, tuvo su génesis en la capital del mundo.
Los hermanos Ahmet y Nesuhi Ertegun, junto al presidente de la Warner Brothers, Steve Ross, fundaron en 1971 el Cosmos de Nueva York.
Apenas cuatro años después llevaron el fútbol en los Estados Unidos a la estratósfera al contratar al Rey Pelé, la revolución quedó consumada cuando figuras de la altura de Carlos Alberto, Beckenbauer, Chinaglia, Cabañas, Carlos Caszely, Mifflin, Neekens, Cruyff, Zmuda y Romerito se enfundaron la camisa verde y conformaron un verdadero cosmos de genios de la pelota que polarizaron un país que antes satanizaba el fútbol.
El proyecto no floreció de inmediato pero fue la semilla que germinó un par de décadas después y que hoy se llama MLS, una liga seria y millonaria con números sólidos y una operación con un crecimiento sostenido que no tiene reversa.
Ese Cosmos, que precedió el modelo de súper figuras unidas por contratos escandalosos y un halito de “rock stars”, regresa hoy a la competencia oficial. Será uno de los clubes que conforman la NASL – North American Soccer League – el paso previo a la MLS.
Los que alcanzamos a ver en una cancha sintética, en un estadio “gigante”, a ese puñado de seres cósmicos, celebramos volver a ver sobre el césped a la semillita del futbolista visto más allá del deporte, del jugador apreciado como una marca registrada.
¡Aguante Cosmos!
