Francisco Javier González, ¡Que sucedan cosas!

 

Hablar del seleccionado olímpico es prematuro porque le faltan 2 partidos de preparación y más de una semana para iniciar su aventura en los Juegos.

Los partidos de pretemporada siempre ofrecen ángulos interesantes, pero al igual que la olímpica -y la historia nos lo recuerda- lo que pase para bien y para mal en los juegos preparativos tiene un peso tan relativo... que mejor ni sacar la báscula. La nueva Liga, lista para ser presentada hoy ofrecerá ángulos atractivos para algunos y tema para criticar para otros, que se niegan a cambiar sus costumbres.

El punto es que para quienes escribimos con el mismo ánimo del que charla en una deseada sobremesa, tener hoy enfrente una nueva hoja de papel es un tremendo reto. Esa página -virtual en este caso- está vacía y tiene la necesidad de ser llenada.

Temas de conversación siempre hay pero como este espacio es futbolero, hay que plantear seriamente una solución. La olímpica ganó a Gran Bretaña un partido que no pudo ser visto por televisión, dado que los de las islas lo tomaron como lo que era: una prueba a puerta cerrada para hacer experimentos de uno y otro lado en 3 tiempos de media hora.

Vencer a los británicos en el bridge, el futbol o a preparar el té siempre dará mucho gusto. Casi tanto como el que dio, por ejemplo, aquella generación de los Badillo boys de los 60 que con Hugo Sánchez y una generación que pintaba maravillosa, conquistó Cannes, Viareggio, Toulon y el mundo entero... hasta que llegaron los Juegos Olímpicos de Montreal en los que Francia recetó un severo 4-1 seguido por empates con Israel a Guatemala. Saldo rojo con moraleja: las cosas no pasan antes de que deban suceder.

Aunque este equipo mexicano luce fuerte y bien preparado, sabemos de memoria que una buena preparación es incapaz de garantizar nada si a la hora buena las cosas no salen. Mejor esperar. Sobre los duelos de pretemporada, el imparable León, el incierto América y el poderoso Cruz Azul pueden no tener nada que ver con dichos calificativos en el torneo oficial.

Mal ensayo predice buen estreno, según se dice en el medio teatral. Juzgar lo que hemos visto hasta ahora amenaza convertirse en verborrea en menos de una semana. La Liga tiene que ser presentada y mostrar gradualmente sus nuevos encantos. Estamos en la sala de maternidad esperando noticias. En todos lados están a punto de pasar cosas. En Londres, en el nuevo torneo, en el futbol mexicano. Y en el diálogo que necesita hechos y no sólo expectativas.

Entramos a un nuevo capítulo. Y agradezco a CANCHA la oportunidad de alistar nuevas y -espero- deliciosas sobremesas con sus lectores.

 

 
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