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25 de diciembre de 2012 • 10:23 AM • actualizado a las 11:50 AM

Messi pulveriza su propio 'handicap'

Messi celebra uno de sus 91 goles de 2012 en el Camp Nou.
Foto: GETTY
  • Barcelona
 

Extremadamente competitivo, a pesar de que Tito Vilanova asegura que sigue jugando como lo hacía en su cadete, Leo Messi termina el 2012 como lo comenzó, exultante. En enero, el rosarino recogía su tercer Balón de Oro consecutivo, trofeo que le reconocía como el mejor futbolista del mundo del año anterior. En diciembre, tras batir el récord de goles de Gerd Müller en un año natural y con el Barcelona intratable, Messi acaba el año con el mundo del fútbol rendido a sus pies. Incluso, y estos sí es una novedad, en Argentina.

El delantero sigue haciendo buena la advertencia que lanzó Xavi a sus competidores: “Quien se compara con Messi, acaba retratado”. Más entonado que nunca de cara a portería, La Pulga ha sumado 91 goles en 2012. Aunque todavía hoy, le da vueltas al 93, al que no entró, al penalti fallado ante el Chelsea en las semifinales de la Liga de Campeones un día después de Sant Jordi.

“Leo compite contra él mismo. Ha llegado a ese nivel. Parece más un jugador de golf que uno de fútbol, cada día quiere bajar el handicap”, resumió su amigo Javier Mascherano en una entrevista concedida a RAC1.

Madurez y pasión

Y es que la ambición de Messi, su extraordinaria calidad  y su pasión por el juego han confluido este año con un punto mayor de madurez del argentino. Perdida la Liga en junio ante un Real Madrid apabullante y confirmada la marcha de Pep Guardiola del equipo, la plantilla del Barça ha dado un paso al frente y tras un inicio de curso más resolutivo que brillante, parece de nuevo engrasada, para suerte de La Pulga. No se cansa el rosarino de agradecer la fortuna que tiene al compartir tapete con futbolistas como los del Barcelona. Por ello, puestos a elegir un gol este año, Messi se queda con el de la final de Copa ante el Athletic, porque significó la conquista de un título para el equipo.

Concluida la temporada con el Barça, su hat-trick con la albiceleste ante Brasil, aunque fuera un encuentro amistoso, sirvió para lograr, de una vez por todas, el reconocimiento de la hinchada de Argentina. De los goles marcados en 2012, Messi sumó 52 la temporada pasada (44 con el Barça y ocho con su selección). Este curso ha logrado 39 (35 como azulgrana y cuatro con Argentina). La mayoría (el 90%), con la zurda.

Comenzó el año el delantero con dos tantos frente a Osasuna, en partido de Copa, y lo termina con una diana ante el Valladolid, en la Liga. Antes, dio el susto a la afición barcelonista. El Camp Nou enmudeció el 5 de diciembre, cuando en un encontronazo con el portero del Benfica, Messi se golpeó la rodilla y tuvo que abandonar el campo en camilla. “Pensé lo peor”, reconoció el rosarino. “Por eso, a pesar del dolor, intenté pegarle a la pelota. Por si era la última pelota que tocaba en mucho tiempo”, añadió desde su peculiar lógica. “Disfrutemos de él”, recomienda Tito Vilanova, “creo que no volveremos a ver un futbolista como Leo”.

Terra